martes, 2 de agosto de 2011

Unha carta por San Valentín


Ódiasme, miña nena ? Repúgnasme ? Vaia pregunta que che fago, non ? Como ías ti odiarme. De feito, estou segura de que non existe espazo no teu corazonciño para semellante sentimento. Tan segura estou diso como de que a discriminación só se atopa en antigas enciclopedias, e a avaricia, a gula e a envexa están en perigo de extinción. A pobreza é vana e xa máis nada podemos facer por ela. Violencia ? Ese si que é un termo inexistente. Hostilidade, enfermidade e desigualdade trátanse de utopía, e, extintas as fronteiras, arderon as bandeiras. A amnistía non é precisa, posto que non hai nada para perdoar. Tan certo é como que non existe a fame neste mundo, e de tanta paz xa estamos aborrecidos. Tan certo como que as persoas se moven por honor, xustiza e respecto, defendendo por riba de todo a amizade e a familia, exactamente como eu fixen contigo, miña rula. Non te deixei diñeiro, non, mais este non é preciso. A morte? Pois ... segue a haber mortes, ese é un tema aparte. En canto á miña, agora si, asegúrote que non foi un suicidio, que motivos tería eu para iso neste mundo ?

Son unha mentireira? Pois si, pode ser. A única verdade aquí escrita é que nada é verdade.

Mais non te apures, miña nena, non sigas o exemplo da túa nai. Aborréceme!! Repúgname!! e ... Ódiame!! Pero como boa persoa que es... Desobedéceme!!, e fai de toda esta gran mentira unha maior verdade.

Puertas del suicidio


¿Has sentido alguna vez el impulso de saltar? De dejarte caer… Sin pensar en nada mas… Sin interés en cómo será el final… Solo saltar. Imagina cómo con un solo paso, una insignificante decisión habitual, todas tus puertas se abren. Cómo desaparecen todos los ruidos, todos los parpadeos… Cómo entras en un vacío, cómo te precipitas en la claridad… Cuál será el por qué de que siempre nos imaginemos el vacío negro… Alguien lo afirmó, y como casi siempre, todos lo creímos y fuimos detrás… Pobre ser… Pobre humanidad… Si pudiera experimentar estos instantes… No sé siquiera cuanto es el tiempo que ha transcurrido. Sólo sé que se está tan bien así… Mi mente ya no se atormenta, todo ha adquirido un sentido, encajando perfectamente en su lugar… ¿O es que han sido desechados esos pensamientos considerados innecesarios? Algo iba mal, ya no estaba todo tan claro. La blancura se enturbiaba… Y antiguos pensamientos se notaban aflorar… Haciéndome sentir mal, aun peor. Algo inexperimentado.

Pero fue entonces cuando lo escuché, cuando lo encontré… Esos murmullos… Ese era el motivo de mi tortura inmediata. Grité y patalee para que se acallaran, pero no estaba en mi mano pararlos, ellos no cesaban. Al principio eran sonidos absurdos, ininteligibles. Poco a poco la voz se fue aclarando. Me estaba insultando, precisaba cosas horribles… Y lloraba. Las voces lloraban.

Fue en aquel momento cuando verdaderamente lo comprendí. Había sido una estúpida. Una débil estúpida. Siempre había defendido, hasta el momento, la inexistencia de personas fuertes o débiles y su absurda clasificación. Mas en ese momento eso era lo que yo estaba siendo. Tuve acaso el valor de creerme el centro del mundo. Solo por estar sufriendo, querer acabar fácilmente… Sin luchar… Creo que podría discutir lo de débil… Lo que realmente era, era una perezosa. Alguien que busca el camino rápido, sin pensar en que por lo que yo estaba pasando no era siquiera comparable con lo que en esos instantes que yo perdía discutiendo conmigo misma sufrían miles de personas… Y desperté. Desperté en una blanca e inmaculada habitación de hospital.

Supongo que fue eso lo que me salvó… Estos niños que tengo ahora mismo ante mi, dibujándome una sonrisa a pesar de que no soy quien de aliviar sus males. Supongo que aun tenía muchas cosas que hacer para cambiar el mundo, no?